El Gobierno de Trump está planeando una reunión de la “Junta de Paz” este mes de febrero en Washington, según un funcionario estadounidense y un diplomático de un país invitado, mientras la organización multinacional encargada de resolver conflictos globales, la ONU o NNUU, enfrenta interrogantes persistentes sobre su misión más amplia. Estados Unidos envió el pasado viernes 6 invitaciones para el evento del próximo 19 de febrero, según una invitación vista por CNN. Está previsto que se lleve a cabo en el Instituto de la Junta de Paz de EEUU, que el presidente Donald Trump renombró. La Junta, presidida por él, fue concebida originalmente como un órgano limitado encargado de supervisar la reconstrucción de Gaza, que ha quedado devastada por una guerra de dos años con Israel. Sin embargo, de acuerdo con el anteproyecto de la carta, su misión se ha ampliado mucho más para abordar conflictos en todo el mundo. El borrador, que fue enviado junto con las invitaciones para unirse, ni siquiera menciona a Gaza. El funcionario estadounidense dijo que se espera que la reunión sirva en parte para recaudar fondos, pero recalcó que los detalles aún se están definiendo. CNN se ha puesto en contacto con la Casa Blanca para obtener comentarios. La reunión, reportada primero por Axios –sitio web de noticias-, sería la primera en la que el grupo se reúne desde la ceremonia de firmas en el Foro Económico Mundial de Davos el mes pasado. Alrededor de dos decenas de países se han adherido a la “Junta de Paz”. El grupo ha sido recibido con escepticismo sobre su mandato y con preguntas sobre si busca sustituir a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La mayoría de los aliados europeos de EEUU no han aceptado unirse e Israel no ha firmado formalmente la carta para integrar la organización a pesar de aceptar la oferta de Trump para unirse, si bien el primer ministro Benjamín Netanyahu anunció que Israel lo haría. No está claro qué países asistirán a la reunión del 19 de febrero ni a qué nivel estarán representados. La próxima reunión se produce mientras el Gobierno trabaja para impulsar la Fase 2 de su plan de paz para Gaza y obtener apoyo para su reconstrucción. EEUU anunció el inicio de la siguiente fase del plan de alto el fuego de Gaza a mediados de enero, pero no ha proporcionado planes concretos sobre cómo planean abordar uno de los temas más complicados: la desmilitarización de Hamas. El mes pasado, en el Foro Económico Mundial, Jared Kushner, yerno de Trump, hizo una llamativa presentación de 11 páginas para mostrar la visión de la Junta sobre la reconstrucción e inversión en Gaza, incluyendo más de 150 rascacielos a lo largo de la costa. Kushner dijo en ese momento que el “plan maestro” del Gobierno para la reconstrucción de Gaza “no tiene un plan B” más allá de su esfuerzo de varios pasos para poner fin a la guerra y transformar la región. El yerno del presidente enfatizó que gran parte de ese plan depende de la desmilitarización de Hamas. Aseguró que Estados Unidos “va a hacer cumplir” esa parte del acuerdo de alto el fuego, sin dar detalles. Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Egipto, Qatar, Bahrein, Pakistán, Turquía, Hungría, Marruecos, Kosovo, Albania, Bulgaria, Argentina y Paraguay se han adherido como miembros de la “Junta de Paz”, al igual que los estados centroasiáticos de Kazajistán, Mongolia y Uzbekistán así como las naciones del sudeste asiático Indonesia y Vietnam. La oficina de Netanyahu dijo que se reunirá con Trump en Washington el miércoles, aunque la Oficina del Primer Ministro indicó que la reunión será sobre negociaciones con Irán.
QUÉ INTENTA TRUMP?
«El Estatuto ha entrado en vigor y la Junta de Paz ya es una organización internacional oficial». Así se anunció la creación del organismo establecido por Donald Trump que, según él mismo, será «una de las organizaciones más relevantes jamás creadas» y de la cual se siente honrado de ser su presidente. «Está funcionando maravillosamente… casi todos los países quieren ser parte de ella», declaró Trump en la ceremonia de firmas organizada por el presidente estadounidense en Davos, Suiza, durante el Foro Económico Mundial. Durante la ceremonia, en la que estaban presentes los «miembros fundadores», incluidos el presidente argentino Javier Milei, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el presidente de Paraguay, Santiago Peña, Trump elogió sus propias acciones en el frente internacional afirmando que las amenazas a Europa, Estados Unidos y Medio Oriente «realmente se están calmando». «Están sucediendo muchas cosas buenas», señaló. «Hace apenas un año, el mundo estaba en llamas; mucha gente no lo sabía».
A QUIÉNES CONVOCA TRUMP
El presidente de EEUU, Donald Trump, está luchando por atraer aliados occidentales a su “Junta de Paz”. Hasta ahora ha conseguido el apoyo de los monarcas de Medio Oriente, del hombre conocido como el último dictador de Europa y de al menos un líder buscado por presuntos crímenes de guerra. Trump ha invitado a decenas de países a unirse a la Junta que busca resolver conflictos globales, pero su cometido ha alarmado a varios aliados de Estados Unidos, como también lo ha confirmado el líder de este país, ya que “podría” reemplazar a las Naciones Unidas. La Junta, presidida indefinidamente por Trump, fue concebida originalmente como un organismo limitado encargado de supervisar la reconstrucción de Gaza, devastada por la guerra de dos años con Israel. Sin embargo, su propósito se ha expandido para abordar conflictos en todo el mundo, y el borrador de la carta, que se envió junto con las invitaciones, ni siquiera menciona Gaza.
TRUMP VS NACIONES UNIDAS
Trump había propuesto inicialmente la Junta de Paz como parte de una segunda fase del plan de cese del fuego de 20 puntos en Gaza negociado por EEUU en septiembre. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respaldó el plan en noviembre, dándole legitimidad internacional, con un mandato para que la junta supervise la desmilitarización y la reconstrucción de Gaza. Pero Trump tenía también planes a largo plazo. El borrador de la carta constitutiva, obtenido por CNN, describe a la Junta de Paz como una “organización internacional” que promueve la estabilidad, la paz y la gobernanza “en zonas afectadas o amenazadas por conflictos”. Trump servirá como presidente indefinido de la Junta y posiblemente ocupará el cargo más allá de su segundo mandato, según el estatuto. La Junta de Paz se sentará por encima de una “Junta Ejecutiva fundadora” que incluye al yerno de Trump, Jared Kushner, al secretario de Estado Marco Rubio, al enviado especial Steve Witkoff y al ex primer ministro del Reino Unido Tony Blair.
PROMESA DE DONALD TRUMP
«Juntos estamos en condiciones de (…) poner fin a décadas de sufrimiento, detener generaciones de odio y derramamiento de sangre así como forjar una paz hermosa, duradera y gloriosa para esa región [Medio Oriente] y para el mundo entero». Esta fue la ambiciosa promesa del presidente de EEUU, Donald Trump, al presentar su nueva Junta de Paz en el escenario principal del último Foro Económico de Davos. El mundo, plagado de tanto sufrimiento y conflicto, desea fervientemente creerle. Pero para muchos observadores y funcionarios en capitales de todo el mundo, esto es una prueba más del empeño de Trump por desmantelar la arquitectura internacional de la posguerra y reemplazarla con nuevas instituciones, dominadas por él. «No permitiremos que nadie juegue con nosotros», advirtió tajantemente el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, en las redes sociales.
GRAVES OBJECIONES
Algunas naciones no se han comprometido en ningún sentido, mientras que otras han rechazado las invitaciones. Reino Unido dijo que no se inscribiría debido a preocupaciones por la participación rusa. La ministra de Relaciones Exteriores británica, Yvette Cooper, dijo a la BBC que su país no sería uno de los signatarios “porque se trata de un tratado legal que plantea temas mucho más amplios”. “También tenemos preocupaciones sobre que Putin sea parte de algo que habla sobre la paz, cuando aún no hemos visto ningún indicio de Putin de que habrá un compromiso con la paz en Ucrania”, dijo. Francia y Noruega se han negado en parte aduciendo dudas sobre cómo funcionaría la Junta de Paz en conjunto con la ONU. China confirmó su invitación, pero no ha dicho si se unirá. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores afirmó el miércoles que China “mantendrá su firme compromiso con la salvaguardia del sistema internacional, con la ONU como eje central”. El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, indicó que era difícil imaginar estar “junto con Rusia en cualquier consejo” y que “el problema es que Rusia es nuestro enemigo y Belarús es su aliado”. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, afirmó que la adhesión podría plantear problemas constitucionales y que no asistiría a la ceremonia de firma. La ministra de Asuntos Exteriores de Irlanda, Helen McEntee, indicó que consideraría la invitación con detenimiento.
LEGALMENTE COMPLEJO Y DUDOSO
Reemplazar las Naciones Unidas por una «Junta de Paz» u otra institución es legalmente complejo y dudoso bajo el derecho internacional actual. Aunque Donald Trump sugirió que esta nueva entidad, inicialmente propuesta para Gaza, podría sustituir a la ONU, esta organización sigue fundamentada en la Carta de las Naciones Unidas, un tratado internacional vinculante, mientras que la Junta de Paz carece de base legal definida y legitimidad multilateral, enfrentando escepticismo de aliados importantes y dudas sobre su capacidad de cumplimiento. Fundamentación de la Junta de Paz: Es una iniciativa impulsada por Trump, descrita como una organización internacional para la consolidación de la paz. Aunque se anunció con miembros fundadores como Argentina, Hungría, Pakistán y Paraguay, su estructura es vista como «amorfa» y centrada en la figura de su presidente. Diferencias Legales y Funcionales: A diferencia de la ONU, que basa su legitimidad en el derecho internacional y la participación casi universal, la Junta de Paz carece de capacidad para imponer sanciones, desplegar tropas o establecer compromisos vinculantes. Postura de la ONU: Ha restado importancia a la posibilidad de ser sustituida, reafirmando su compromiso con el derecho internacional y la resolución de conflictos. Desafíos: Analistas señalan que la Junta de Paz podría socavar el sistema multilateral actual y carece de legitimidad multilateral, convirtiéndose potencialmente en un instrumento de personalismo político en lugar de una alternativa funcional a la ONU.
En resumen, no existe un mecanismo legal directo para que una entidad como la Junta de Paz sustituya a la ONU sin la disolución formal de esta última, la cual se rige por su propia carta constitutiva.
Las fuentes utilizadas aquí sobre los temas abordados son de internet. Otras informaciones pueden obtenerse también en nuestra página web de acceso gratuito e inmediato: https://rsa.com.py/