Análisis e Información del País y la Región

RESUMEN: La macro-economía en Paraguay es sólida, en términos de política monetaria, cambiaria y crediticia así como en política fiscal y en endeudamiento externo. Pero la micro-economía va a la deriva. Los micro-empresarios urbanos y los micro-emprendedores rurales están librados a su suerte, con apenas acceso a créditos y casi huérfanos de asistencia técnica. Por otro lado, la situación social deja mucho que desear en materia de protección social, de salud y de educación. La seguridad física y jurídica de una parte de su población y de sus empresas está resquebrajándose por el auge de delitos económicos tradicionales y de nueva generación así como por la expansión del crimen organizado. Finalmente, Paraguay se ha vuelto uno de los peores países depredadores de bosques. La polución de aire, suelo y corrientes de agua está cada vez peor. El alcantarillado alcanza apenas a una parte de la población urbana y aún sigue sin solucionarse el procesamiento de bio-residuos, líquidos y sólidos. La actividad agropecuaria y forestal continúa utilizando pesticidas, herbicidas, bactericidas y otros tóxicos. Así mismo, elementos químicos insalubres de fábricas y hospitales siguen vertiéndose en ríos, arroyos y aguas estancadas o de poca evacuación. Además, algunas partes fundamentales de las políticas públicas, como el Presupuesto General de la Nación, las Cajas Fiscales y el Sistema Previsional siguen dilapidándose como si los recursos públicos fuesen inagotables. Por este camino de la auto-destrucción de políticas públicas han venido transitando numerosos países latinoamericanos, como Cuba, Venezuela, Argentina y otros, al punto de que la convulsión política se ha propagado por el resto del subcontinente, como lo demuestran los disturbios en Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador, contagiando a los países vecinos. En este contexto local y regional, Paraguay lleva las de perder si no mejora sus políticas públicas con los ortodoxos criterios de la administración de recursos escasos y si no consolida sus instituciones tanto del sector público como privado. No obstante, todavía estamos a tiempo de dar un golpe de timón hacia el desarrollo sostenible.

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ABSTRACT: The macro-economy in Paraguay is solid, in terms of monetary, exchange and credit policy as well as in fiscal policy and in external indebtedness. But the micro-economy drifts. Urban and rural micro-entrepreneurs are left to their fate, with barely access to credits and almost orphans of technical assistance. On the other hand, the social situation leaves much to be desired in terms of social protection, health and education. The physical and legal security of a part of its population and its companies is craking by the rise of traditional and new generation economic crimes as well as by the expansion of drug trafficking. Finally, Paraguay has become one of the worst forest predator countries. The pollution of air, soil and water currents is getting worse. The sewage system reaches only a part of the urban population and the processing of bio-waste, liquids and solids, is still not solved. Agricultural and forestry activity continues using pesticides, herbicides, bactericides and other toxic substances. Likewise, unhealthy chemical elements of factories and hospitals continue to pour into rivers, streams and stagnant waters or with little evacuation. In addition, some fundamental parts of public policies, such as the National General Budget, the Fiscal Funds and the Pension System continue to be squandered as if the public resources were inexhaustible. Along this path of self-destruction of public policies, many Latin American countries, such as Cuba, Venezuela, Argentina and others, have traveled to the point that the political upheaval has spread throughout the rest of the subcontinent, as the riots in Bolivia, Chile, Colombia and Ecuador demonstrate, infecting neighboring countries. In this local and regional context, Paraguay leads to losing if it does not improve its public policies with the orthodox criteria of the administration of scarce resources and if it does not consolidate its institutions in both the public and private sectors. However, we still have time to take a helm towards sustainable development.

Paraguay: Los últimos 60 años

La caída de la dictadura del General Stroessner el 3 de febrero de 1989 fue un punto de inflexión en nuestra historia militar, política, económica y social. En estos últimos 60 años, de 1954 a 2014, los cambios han sido enormes. Y en el último cuarto de siglo, desde 1989 hasta hoy, los cambios continuaron precipitándose, con algunos denominadores comunes de peso pero también con algunas diferencias en magnitudes y atributos.

ESCASA POBLACIÓN. La llegada del dictador al poder encontraba a un país sólo medianamente organizado en términos de Estado. Se fueron articulando algunas instituciones públicas con mano férrea. La población a gobernar era cerca de un millón y medio de personas en 1954, creciendo al 2,7% anual. En 1962, de camino a la apertura hacia Brasil y a cierta consolidación institucional en algunas áreas, se estimó la población en 1,8 millones. En 1989, ese número ascendía ya a unas 4 millones de personas. Hoy somos 6,6 millones, creciendo al 1,3% anual.

INSTITUCIONES PARA POLÍTICAS PÚBLICAS. Nuestra moneda, el guaraní, empezó a circular ya en 1943, pero fue con la creación del Banco Central en 1952 que se inició una estable política monetaria, cambiaria y crediticia, con una inflación de tasas relativamente bajas. En los años 60 el Ministerio de Hacienda puso en práctica una política fiscal conservadora, simplemente equilibrando ingresos con egresos públicos. En esos años, la ampliación de la frontera agrícola hacia el este y en los años 70 la construcción de Itaipú condujeron a altas tasas de crecimiento económico. En la década del 80, se instalaron estancamiento y recesión económica y la multiplicidad de tipos de cambio distorsionó severamente los valores de referencia para transacciones internacionales.

CRECIMIENTO DESIGUAL. En los 35 años de dictadura, el crecimiento económico fue altamente desigual, en perjuicio de las micro- y pequeñas empresas, que se encontraban libradas a su suerte. La marginación de numerosos estratos poblacionales, de los beneficios del progreso económico y social, era cosa común. En esa época, hablar de “desarrollo desigual con pauperización” era tener un lenguaje subversivo. Y no existía conciencia sobre la necesidad del equilibrio ecológico. Corrupción, contrabando y evasión eran delitos de todos los días.

APERTURA POLÍTICA FORMAL. El golpe de Estado del 2 y 3 de febrero de 1989 trajo la apertura política, la modernidad, el tipo de cambio único, libre y fluctuante, una austera política monetaria y fiscal, definida por oferta de billetes y monedas bajo control así como mero equilibrio de ingresos y egresos públicos. Estábamos lejos de lograr consolidación fiscal. Mucho más lejos todavía de justicia social y de equilibrio medio-ambiental. Y los delitos económicos del pasado adquirían dimensiones extraordinarias.

DESARROLLO EXCLUYENTE. En este último cuarto de siglo, con media docena de gobiernos de alternancia política pacífica y de afianzamiento democrático, el modelo de desarrollo a grandes rasgos ha permanecido igual o peor que durante la dictadura, profundizándose la deformación estructural a través de poderosos estratos superiores favorecidos versus estratos bajos marginados e impotentes.
Característica común entre el modelo de desarrollo de la dictadura y el de la apertura política sigue siendo crecimiento desigual, con pobreza extrema y desorden medioambiental. Los estratos en la cumbre de la pirámide demográfica han consolidado su privilegio con altas tasas de crecimiento económico excluyente. El aparato de producción se ha vuelto competitivo internacionalmente en varios productos. Y en los últimos dos decenios también han surgido estratos medios más amplios. Pero no se ha podido erradicar la miseria ni el caos ecológico.

CONFLICTOS POTENCIALES. Como en este lapso de 60 años el crecimiento demográfico ha sido enorme (de un millón y medio a cerca de 7 millones de habitantes) y la conciencia crítica de la ciudadanía ha crecido, los conflictos políticos, económicos, sociales y medioambientales tenderán a agravarse si la clase política, los gremios empresariales y las políticas públicas y privadas no logran superar la mencionada deformación estructural. El país se ha vuelto uno de los mayores deforestadores del planeta y uno de los peores en términos de corrupción y distribución de ingresos.

LO ATRACTIVO DE LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS. En el lapso de 2006 a 2015 el país ha mantenido tasas de crecimiento económico en torno al 5% anual, con bajas tasas de inflación, tipos de cambio previsibles, oferta crediticia cada vez más amplia, altas reservas monetarias internacionales y razonables tasas de endeudamiento externo. El equilibrio macro se ha consolidado. No obstante, el crecimiento sigue siendo desigual y volátil. Las políticas públicas tendrán que concentrarse en volverlo más incluyente y más estable. Por otro lado, la justicia social todavía necesita imponerse con una política más efectiva de reducción de la miseria. Finalmente, pero no por eso en último lugar de importancia, el caos medio-ambiental sigue preocupando a propios y extraños.

No obstante, el país ha mejorado mucho en cuantificación más fidedigna de datos y en términos de rentabilidad para inversiones, sobre todo si se articulan alianzas en emprendimientos comunes con empresarios y profesionales locales.

Conocer la mentalidad local y los atajos en la burocracia así como los peligros de corrupción e impunidad ayuda a reducir significativamente los márgenes de riesgos. Paraguay ha cobrado fama de haberse vuelto previsible en la obtención de tasas atractivas de rentabilidad en varios sectores y subsectores, productos y subproductos así como en determinadas regiones geográficas, si se saca provecho de dichas alianzas con el empresariado y los técnicos locales.

Digna de destaque es la reducida presión tributaria del país, que en términos macro-económicos oscila en torno al 13% del producto interno y en términos de actividades de personas físicas y jurídicas desde tasas cero pasando por el 4% y 5% hasta el 10% en IVA así como del cero pasando por el 8% hasta el 10% en Impuesto a la Renta Personal. Son relativamente bajas las tasas efectivas sobre ganancias empresariales oscilando entre el 10% (para utilidades re-invertidas en la misma empresa) y el 14,5% (+5% sobre el 90% restante de utilidades si se distribuyen utilidades a accionistas con residencia en el extranjero) y el 27,25% (+ 15% sobre el 85% restante de las mismas a accionistas con residencia en el exterior).

También merece ser realzado que no existen restricciones a la remesa de utilidades al exterior, como no sea para giros superiores a los 10.000 USD, cuyo origen debe ser meramente demostrado con actividades y comprobantes legales. Para personas físicas y jurídicas trabajando legalmente, ese requisito no es ningún inconveniente.

Gran parte de este análisis fue publicado el sábado 1º de febrero de 2014 en el diario Última Hora de Asunción, explicado en numerosas conferencias durante los últimos años así como ampliado y actualizado el 16 de marzo de 2016 para su difusión en esta página web.

Forma parte también del libro “Paraguay en la encrucijada 2013/14. Análisis económico-financiero y social”, en 6ª edición, Asunción agosto 2014.

Se hallan disponibles además más informaciones básicas sobre inversiones, constitución de empresas y temas relacionados contactando en rrs@rsa.com.py o 0981 450 550, en www.rsa.com.py y en @ricardosilvero