Para evitar contradicciones y superposiciones al estudiar el pasado guaraní precolombino en América Latina y el Caribe (ALC), es indispensable cruzar la evidencia material con la tradición oral, superar el sesgo colonial de las primeras crónicas europeas y adoptar enfoques interdisciplinarios y continentales que eliminen los límites geopolíticos modernos. La investigación histórica, arqueológica y antropológica rigurosa sobre los guaraníes debe basarse en los siguientes pilares:
1. Crítica de las fuentes documentales
Descolonizar los relatos: Las crónicas del siglo XVI escritas por españoles, franceses y portugueses a menudo retrataban a los guaraníes de manera fragmentaria, utilizándolos como aliados o enemigos según la conveniencia política del momento. Es vital contrastar estas fuentes con estudios etnohistóricos modernos que analicen las dinámicas de reciprocidad, parentesco y resistencia.
Separar mito de historia: Las narraciones eurocéntricas solían homogeneizar bajo el término “guaraní” a diversas etnias (como los mbya, avá, paî tavyterã o aché). Los cronistas también sobredimensionaron su nomadismo motivado exclusivamente por el mito de la Tierra sin Mal (yvy marãe’y), ignorando sus sofisticados sistemas agrícolas sostenibles.
2. Metodología arqueológica y científica
Análisis de cultura material: Eran sociedades ágrafas antes del contacto europeo. El estudio de la alfarería (como las urnas funerarias), herramientas líticas (de piedra), restos orgánicos y vestigios botánicos es fundamental para rastrear su expansión milenaria desde ALC hacia el Cono Sur.
Datación multidisciplinaria: El uso de técnicas de laboratorio, como la datación (acción y efecto de datar, atribuir un tiempo o una fecha a un suceso u objeto) por radiocarbono, permite establecer cronologías precisas que superan las suposiciones de los primeros relatores e historiadores y revelan una ocupación territorial antiquísima, visible en sitios arqueológicos regionales (como los investigados en el Museo de Historia Natural de Itaipú o por instituciones antropológicas del conicet.gov.ar, organismo dedicado a la promoción de las ciencias).
3. Enfoque transnacional y transdisciplinario
Visión continental: Las migraciones guaraníes abarcaron desde ALC hasta la cuenca del Río de la Plata. Por ello, las investigaciones no deben limitarse a las fronteras actuales de Paraguay, Brasil, Argentina o Bolivia. Adoptar ya un marco de estudio de Nación Guaraní Continental previene visiones locales sesgadas.
Diálogo de saberes: Integrar la antropología social con la tradición oral viva de las comunidades actuales es clave. Los mitos de origen, como el relato de Jasuka Venda o Cerro guazú (monte que forma parte de la cordillera del Amambay) para los paî tavyterã ofrecen datos geográficos y cosmológicos que enriquecen y validan las interpretaciones científicas.
4. Estandarización académica
Cooperación internacional: Las investigaciones más sólidas enfatizan que la generación de datos de campo y de laboratorio debe darse bajo estándares internacionales compartidos. Esto facilita la colaboración entre instituciones académicas latinoamericanas, evitando la fragmentación y contradicción de datos. El contraste riguroso de la evidencia material obtenida a través de la arqueología con una relectura crítica de los relatos coloniales y la historia oral permite reconstruir el pasado guaraní como una red compleja de sociedades adaptadas a su entorno, más allá de la visión europea a partir de 1492.
Publicado el domingo 31 de mayo de 2026 en el diario Última Hora de Asunción así como posteriormente en www.rsa.com.py y en redes sociales.
Dr. Ricardo Rodríguez Silvero,