Es conveniente ser conscientes de la existencia de varios sistemas económicos o conjuntos jurídico-institucionales y paradigmas socio-ambientales. Hay que tenerlos en cuenta permanentemente porque ejercen una influencia considerable en estrategias y políticas públicas hacia el desarrollo sostenible.

En la vida real suele tener lugar una mezcla difusa de sistemas económicos diversos, originalmente “puros”, pero que en su implementación van tomando residuos de sistemas pre-mercantiles y proto-capitalistas así como capitalistas y pos-capitalistas, junto con diversas manifestaciones de socialismo y comunismo.

HETEROGENEIDADES. Es así que asistimos con frecuencia, en cada una de nuestras sociedades latinoamericanas, a expresiones típicas de “economía de subsistencia” vs formas pre-capitalistas juntos con “socialismo o comunismo autóctono” vs social-democracia y social-liberalismo en medio de un variopinto de populismos y capitalismos (tales como el salvaje, el pre-mercantil, el competitivo, el monopólico, privado y público, y similares), insertos en varios modos de producción y estilos de vida.

Estas formas mixtas de producción y de convivencia societal son generalmente el resultado de acción e interacción de estructuras de poder (locales, regionales e internacionales), legales e ilegales (delitos económicos) y criminales (crimen organizado y narcoterrorismo). Influyen en la puesta en práctica de una “Agenda País”, aún en el que caso de que haya sido el resultado de un consenso amplio entre representantes de sectores público + privado y sociedad civil, el “tercer sector”, con sus diversas organizaciones no empresariales y no estatales.

DÉCADAS DE EXPERIMENTACIÓN. Además, en las sociedades modernas de los países industriales de economía de mercado y en las de los países emergentes, grandes, medianos y pequeños, suelen darse -en estructuras de poder y políticas públicas-  expresiones concretas de corrientes de pensamiento y actitudes que han venido gestándose y madurando durante siglos enteros. Algunas de dichas corrientes llevan sólo décadas de concepción, ajustes y experimentación, tales como el “Consenso de Washington”, la “Tercera Vía”, la “Economía Social de Mercado” o la “Economía de Mercado con Responsabilidad Social y Ambiental”, entre otras manifestaciones. Ellas son combinaciones de diversos formatos, dosis, frecuencias e intensidades entre la “Economía Libre de Mercado” y la “Economía de Planificación Central”.

De allí la importancia de que se las vaya distinguiendo conceptualmente, analizándolas en sus formas puras y prácticas, para así entender sus naturalezas y repercusiones en el desarrollo espontáneo y en las políticas públicas. El objetivo debería ser siempre el desarrollo sostenible, superando pobreza y miseria, junto con la restauración del equilibrio ecológico.

MODELOS SIMILARES. Dada su relevancia para el mundo contemporáneo, hay que definir bien lo que debe entenderse hoy en día por “Economía Social de Mercado”, cuya cuna y zona de experimentación es el Centro de Europa desde mediados del siglo XX, versus el “Consenso de Washington”, cuyo origen y campo de experimentación han sido las Américas a fines del siglo pasado. La expresión más utilizada hoy en día en este hemisferio es “Economía de mercado con responsabilidad social y ambiental”.

La disección de estos tres conceptos llevará al lector a un estudio breve de lo que fue la “Economía Libre de Mercado”, en los primeros siglos de los EEUU, y la “Economía de Planificación Central”, en el Este de Europa y en Asia en los siglos XX y XXI. Esta última fue ensayada hasta el hartazgo por regímenes comunistas ortodoxos, como el de la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS y el de la ex Alemania Oriental el siglo pasado así como por los regímenes todavía vigentes de Bielorrusia y Corea del Norte. Manifestaciones globales de comunismo son hoy en día los de China y Rusia, ambos países gigantes con planificación central y alguna apertura hacia ciertos aspectos de mercado, pero aún con regímenes fuertemente autocráticos e imperialistas.

Dr. Ricardo Rodríguez Silvero