Paraguay es uno de los centros de lavado o blanqueo de activos en Sudamérica. Lo es especialmente en su Región Oriental y mayormente en la zona este de ella: esa franja paralela a su frontera con Brasil, en mayor medida allí donde están los límites naturales del rio Paraná y de la Cordillera del Amambay. Se realiza  también en la parte paraguaya de la Zona de las Tres Fronteras, marcada por la confluencia del rio Yguazú con el Paraná. Su mayor parte tiene lugar desde allí hacia el norte, concentrándose en las urbes de Puerto Presidente Franco, Ciudad del Este, Hernandarias, Katueté, Saltos del Guairá y Pedro Juan Caballero. Se expande hacia el oeste versus Concepción, Santaní, Asunción, y yendo hasta el sur, Encarnación, entre otras.

REPERCUSIONES. Esas ciudades y sus adyacencias son el hábitat del blanqueo de capitales. Sus inversiones lavadas son visibles en grandes extensiones de tierras dedicadas al cultivo y cosecha de cereales, en la actividad ganadera de diverso tipo así como en fábricas y centros de ensamblaje; también en un variopinto de depósitos, edificios, residencias, supermercados, mega-shoppings, estaciones de servicios y diversas obras de infraestructura vial. Sobre todo en torno a carreteras asfaltadas en esa región y en centros urbanos agrupados a lo largo de ellas. Son racimos de progreso material no sólo legal sino también clandestino, ilegal y criminal. De allí lo explosivo del lavado de dinero.

FINANCIAMIENTO. El lavado o blanqueo proviene de varias fuentes: A. Delitos económicos tradicionales: 1. Contrabando de mercaderías de comer-cialización expresamente prohibida como armas, estupefacientes, rollos de madera, pieles silvestres, medicamentos con plazos vencidos y similares. 2. Contrabando de mercaderías de comercialización permitida como bienes de capital, bienes intermedios y bienes de consumo, entre otros. 3. Masiva evasión tributaria. 4. Clandestinidad financiera.  B. Delitos económicos de nueva generación, como precios de transferencia, piratería de productos de marca, producción de documentos falsos y similares. C. Crimen organizado.

ORGANIZACIONES CRIMINALES. El hecho de que se lo mencione al final no significa que tenga menor importancia. El lavado de dinero proviene también del crimen organizado por el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo y por bandas terroristas altamente peligrosas como las de origen brasileño,  afianzándose en nuestro país junto con el narcotráfico nacional como trasnacional. Esa tenebrosa mezcolanza de terror, extorsión, tortura, vejación, secuestro y asesinato de sus víctimas produce dinero, cruento y criminal, que también es incorporado al circuito del sistema financiero vía blanqueo. Sus tentáculos involucran a personas físicas y jurídicas e instituciones, públicas y privadas.

LLEGAN AL EXTERIOR. El crimen organizado no termina allí. Se manifiesta también en giros ilegales y criminales, financiando no sólo inversiones ilegales en el exterior, como los paraísos fiscales, firmas de portafolio, cuentas numeradas pero sin nombres, entre otros, sino también campos de adiestramiento y operaciones criminales del terrorismo internacional. Varias instituciones de los EEUU han demostrado ya con creces esa red de financiamiento ilegal y criminal desde Paraguay y elevado su informe a las autoridades de nuestro país y de los otros dos que conforman la Zona de la Triple Frontera (Argentina y Brasil) así como a las casas matrices de dichas instituciones. Así mismo otros países, interesados en el combate del narcotráfico y del terrorismo, han tenido acceso a dichos informes. Se los ha publicado además en forma impresa y electrónica. Obviamente también en Argentina y Brasil tienen lugar lavado de dinero y crimen organizado, con frecuencia en proporciones y valores mayores que en Paraguay, dadas las magnitudes económicas y financieras de aquellos.

MEJORAR POR CASA. En nuestro país no solamente el Poder Ejecutivo ni sólo sus diversos Ministerios y la Fiscalía de Delitos Económicos tienen a su cargo la lucha frontal contra ilegalidad y criminalidad sino también los demás Poderes del Estado. En este sentido, queda mucho por hacer todavía en esos niveles y dentro de cada Poder. Hay que continuar con la reducción sustancial de corrupción/impunidad, de ineptocracia/nepotismo y de su afinidad con intereses creados de grupos económicos y partidos políticos. No obstante, aún en el caso de que todo eso vaya encauzándose poco a poco, para imponerse contra la ilegalidad y el crimen organizado nuestro país necesitará mayor y mejor cooperación internacional.

Dr. Ricardo Rodríguez Silvero