El crecimiento espontáneo y las políticas públicas son un sistema de vasos comunicantes: el uno influye en las otras y vice-versa. Esa interactividad ha sentado las bases de Estado, economía y sociedad en el trascurso de los siglos,  desde la misma Antigüedad, pasando por los primeros siglos después de Cristo a través de la Edad Media, de la Edad Moderna y de la Contemporánea.

CRECIMIENTO ESPONTÁNEO. Entiéndase por crecimiento espontáneo lo que en materia económica, social y ambiental ocurre naturalmente, independientemente de o fuera del alcance de las decisiones que toman las autoridades de turno en los tres sectores: el público, el privado y la sociedad civil. El Gobierno lo hace a través de las diversas instancias de la Administración Central, de las Entidades Descentralizadas así como de las Binacionales y Multinacionales en términos de asociación público-privada o de entidades o empresas transnacionales. El crecimiento espontáneo se manifiesta ya desde los tiempos antiguos del capitalismo salvaje y de la economía de mercado (así como se la conoce a esta última desde la Revolución Industrial hasta hoy en día: requiere ya un funcionamiento mínimo de instituciones públicas) arribando a la planificación central contemporánea (cuya expresión máxima fueron las economías de tipo nacionalsocialista, fascista y comunista, por citar sólo algunas de las más influyentes).

POLÍTICAS PÚBLICAS. Las políticas públicas, en contraposición al crecimiento espontáneo, son concebidas y puestas en práctica por diversas instituciones estatales y para-estatales así como privadas, coadyuvándolas, con objetivos determinados, los cuales en nuestros tiempos son definidos como desarrollo sostenible. Esto significa la consecución de metas económicas, sociales y ambientales de forma tal que la cantidad y calidad de bienes y servicios alcanzados a través de los modelos de desarrollo elegidos sean en el futuro mayor y mejor para las generaciones que nos sigan. Entre los más conocidos modelos de desarrollo de la economía de mercado, con instancias reguladoras firmes, pueden ser citados el Consenso de Washington, la Economía Social de Mercado en Europa Central y la Tercera Vía de Tony Blair. Aún subsisten hoy en día ciertos tipos de planificación central, forzosamente vigentes vía estructuras de dominación autocrática. Entre éstos pueden ser mencionados también el populismo de tipo peronista, en el caso argentino, el de tipo Chavez y Maduro, en el caso venezolano, y de tipo Evo Morales, en el de Bolivia, así como el comunismo tipo cubano. A nivel mundial se destacan las autocracias imperialistas y comunistas de Rusia y China Continental; a nivel regional, Bielorrusia y Corea del Norte.

INTERACTIVIDAD. El objetivo de esta ultra-breve exposición de crecimiento espontáneo vs políticas públicas es ahora y aquí simplemente dimensionar la importancia de su complementariedad con posibilidades de lograr el desarrollo sostenible a través de diversos sistemas dentro de cada sociedad. La interdependencia y la influencia recíproca de crecimiento espontáneo y políticas públicas, dentro de cada modelo, condicionan significativamente las posibilidades de consecución del desarrollo sostenible con mayor o menor velocidad y calidad.

ORDEN JURÍDICO E INSTITUCIONAL. Las políticas públicas están regidas por normas vigentes, como la Constitución Nacional y los Acuerdos Internacionales junto con leyes, decretos, resoluciones y ordenanzas, entre otras. El ordenamiento jurídico e institucional se logra a través de ellos así como de entidades públicas y privadas, acompañadas por asociaciones de la sociedad civil, con sus diversas instancias nacionales e internacionales. Dentro de ese ordenamiento, la coyuntura dependerá directamente de las mencionadas interactividad e influencia recíprocas y de las estructuras que la preceden.

DESARROLLO: TAREA COMÚN. Expuesto de esta forma, el desarrollo no es tarea sólo del Presidente de la República ni sólo de los clásicos Poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) ni sólo de sus instituciones coadyuvantes, como las Entidades Descentralizadas, las Binacionales junto con empresas e instituciones multinacionales. También lo es del sector privado y de las organizaciones no gubernamentales locales, a veces denominadas también simplemente organizaciones sociales. Pretender atribuir por eso un determinado éxito o fracaso concreto en el devenir de las sociedades, dentro del aludido ordenamiento jurídico e institucional, sólo a una persona física o jurídica en particular es despropósito o ignorancia supina o manipulación aviesa. El desarrollo sostenible es y debe ser responsabilidad de todos.

Dr. Ricardo Rodríguez Silvero