La Comisión Económica para América Latina y el Caribe es del Sistema de Naciones Unidas. Como su nombre lo dice, la CEPAL se ocupa de esta subregión que cuenta con más del 40% de informalidad laboral. Esa Comisión ha lanzado últimamente una publicación en la que analiza la realidad en el mercado del trabajo en América Latina y el Caribe (ALC) describiendo sus luces y sombras. Se llama “Desigualdades, inclusión laboral y futuro del trabajo en América Latina”. En su prólogo puede leerse lo siguiente.

DESAFIOS DE LA INCLUSIÓN LABORAL. Se examinan los de distintas poblaciones en situación de vulnerabilidad. El contexto es el futuro del trabajo de mujeres, jóvenes, afrodescendientes y Pueblos Indígenas. Los mercados laborales de ALC están atravesando importantes cambios que se entrecruzan e interactúan, amenazando profundizar las desigualdades existentes. Entre estos cambios se encuentran los asociados a la globalización económica y la reorganización del comercio internacional; el envejecimiento poblacional y los desplazamientos migratorios; la digitalización de la economía y los procesos de sustitución tecnológica; el cambio climático y los desafíos de la transición justa. Las tendencias asociadas al futuro del trabajo son un llamado urgente a disminuir las desigualdades estructurales que caracterizan a los mercados laborales de la región para que todas las personas puedan afrontar los nuevos desafíos y para que los distintos países y territorios puedan aprovechar las oportunidades que este nuevo escenario brinda a fin de implementar nuevos modelos de desarrollo inclusivos y sostenibles (sic).

EXPERTOS DE LA CEPAL Y DE LA OIT INFORMAN. Las políticas de inclusión laboral, en combinación con políticas de desarrollo productivo y protección social, son claves para reducir las desigualdades y la alta informalidad que presentan los países de ALC. La inclusión laboral se halla altamente determinada por los procesos y políticas de desarrollo productivo. Es un componente esencial de cualquier estrategia para enfrentar la desafiante situación social y laboral en la que se encuentra la región. No será posible crear un mejor futuro del trabajo sin crear un mejor futuro de la producción. A menos que se tomen acciones concretas y coordinadas en múltiples niveles, las desigualdades en el mundo laboral sólo empeorarán. Se necesitan políticas de mediano y largo plazo que promuevan la diversificación económica, la mejora de la educación formal, el desarrollo de habilidades, la correspondencia entre la oferta y demanda de empleo y la anticipación para mejorar la empleabilidad y la productividad de los trabajadores. Además, las medidas de protección social sostenibles y las instituciones laborales sólidas son cruciales para crear un campo de juego seguro y justo. Son opiniones, en resumen, de José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, y de Gilbert Houngbo, Director General de la OIT. Por otro lado, ALC enfrenta nuevamente una coyuntura particular y difícil en materia de políticas de trabajo decente. Requiere de un entorno productivo que impulse la productividad y las oportunidades para el desarrollo sostenible. El futuro de la producción y del trabajo son dos caras de la misma moneda, por lo que se debe trabajar integradamente, señaló Fabio Bertranou, Director de la OIT para el Cono Sur de Sudamérica.

LA SITUACIÓN DE PARAGUAY. Utilizando partes de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) 2017-2021, puede afirmarse que la proporción de personas en ocupaciones, clasificadas como informales, fue en ese quinquenio aproximadamente dos terceras partes de la población trabajadora. En términos absolutos, a comienzos del mismo afectó a 1.606.000 personas y en el año 2021 a unas 1.805.000. Según área de residencia, la población ocupada no agropecuaria, que vive en áreas rurales, es la más afectada por la informalidad. Así en el año 2021, aproximadamente 8 de cada 10 personas ocupadas no agropecuarias eran informales. En áreas urbanas de cada 10 ocupados no agropecuarios 6 son informales. Al analizarlo por sexo se observa que la tasa de informalidad femenina es mayor a la masculina en todos los años del periodo mencionado. Para el año 2021, el 66,3% de las mujeres ocupadas trabajaba en un empleo informal en tanto que 62,6 % de los varones estaba en la misma situación.

Publicado el domingo 17 de septiembre de 2023 en el diario Última Hora de Asunción, así como posteriormente en www.rsa.com.py y redes sociales

Dr. Ricardo Rodríguez Silvero